Por supuesto que ya todos conocen, aunque sea por fotos, el Pão de Açúcar. Pero abajo, a sus pies, está uno de los barrios más bucólicos y tranquilos de Rio de Janeiro, donde la vida transcurre a un ritmo mucho más sereno, de cara a la Bahía de Guanabara y con una vegetación, fauna y vista imperdible.
El pequeño barrio de Urca tiene solamente un acceso: luego de doblar a la izquierda por la avenida Pasteur (la misma que lleva a la estación de teleférico que sube hasta el Pão), avenida Portugal se estrecha y queda apretada entre el Morro da Urca y la ensenada de Botafogo. A partir de allí, el ritmo se desacelera y el ambiente se transforma. Bordeando el cerro, son apenas catorce cuadras de largo y menos de trescientos metros en su parte más ancha. Recorrerlo lleva poco tiempo, pero vale la pena tomarse un respiro y caminar cada cuadra con absoluta serenidad.
A principios de 1900, el Morro da Urca terminaba directamente en el mar. Fue en 1920 cuando un ingeniero portugués encabezó las obras del aterro sobre el que se asentaría el barrio.
Casi todo Urca queda de frente al agua. Allí nomás están todos esos veleros que parecen flotar a la deriva en la ensenada de Botafogo, y también se puede disfrutar de una vista diferente del aterro de Flamengo, el aeropuerto Santos Dumont, la Bahía de Guanabara, Niterói y, allá arriba, a lo lejos, el siempre presente Cristo Redentor vigilando todo. Solamente hay que levantar la cabeza para encontrarse con el bondinho, el teleférico que sube y baja incansablemente hasta lo más alto del Pão. Y hay también aves de todo tipo, incluyendo zancudos y garzas, y los que tengan un poco de suerte podrán encontrar pequeños monos saguim, tortugas marinas y hasta delfines.
Una vez que se ingresa por avenida Portugal hay dos ocpiones: entrar por rua Marechal Cantuária, entre las casas y el morro (una calle con un poco más de movimiento comercial, donde también hay una sede del banco Brasdeco), o seguir por Portugal, de cara a la Bahía de Guanabara. Sobre esta segunda calle, exactamente a la altura del 818, está el edificio donde vive Roberto Carlos, el cantante que en Brasil tiene estatus de prócer intocable (en Street View: http://g.co/maps/2a892). Unos metros antes está la hermosa Igreja de Nossa Senhora do Brasil, inaugurada en 1934 y que tiene una escultura hecha en bronce de São Pedro enfrente, en las aguas de Guanabara.
Poco después aparece la praia de Urca, que si bien no es apropiada para el baño, los moradores del barrio no tienen ningún problema en pegarse un chapuzón en esas aguas bastante turbias. Detrás de la playa está el antiguo Casino de Urca, hoy en muy pobre estado de conservación, que funcionó por trece años hasta 1946, cuando una ley prohibió los juegos de azar. Entre la década del ’50 y 1980 se instaló allí mismo TV Tupi, que tenía sus antenas en lo más alto del Pão do Açúcar. Lo curioso es que la única calle que sigue hacia el norte, avenida João Luiz Alves, corre bajo una pasarela que comunica las dos estructuras del ex casino.
Una cuadra más adelante está Garota de Urca, “filial” del famoso Garota de Ipanema (hay infinidad de “clones” como Garota de Copacabana, de Tijuca, de Penha, de Gávea, de Flamengo…). Luego, Urca se ensancha para dar paso a un barrio de casas bajas con la arquitectura de los años ’60, caserones históricos y pequeños edificios, con bucólicas placitas y un ritmo de vida muy diferente al del resto de Rio de Janeiro. Al final de Urca, justo antes de la Escola de Educação Física do Exército, la Fortaleza de São João y el Morro Cara de Cão, está el famoso bar y restaurante Urca, donde se puede tomar alguna bebida y un salgadinho de pie, junto a la barra, o subir al primer piso para probar alguno de los platos.
Allí mismo, donde se encuentran los morros Cara de Cão, Urca y Pão de Açúcar, fue donde comenzó a gestarse la Cidade Maravilhosa: el 1º de marzo de 1565, Estácio de Sá fundó en ese lugar São Sebastião do Rio de Janeiro.
En Urca también vivió Carmen Miranda, la actriz nacida en Portugal que popularizó a Rio de Janeiro en Hollywood con sus enormes tocados de frutas y que acostumbraba presentarse en el casino. Para llegar al que fuera su domicilio hay que desviarse poco antes del casino y trepar por avenida São Sebastiäo, una calle que sube pegada al Morro da Urca. Sobre la izquierda, la casa está señalizada con una placa de bronce.
El barrio también es uno de los favoritos de los escaladores, que diseñaron numerosas rutas para llegar hasta el Pão de Açúcar y los morros aledaños.
El otro extremo del barrio, antes de entrar por avenida Portugal, es el más conocido, ya que al final de la avenida Pasteur se encuentra la estación del bondinho del Pão de Açúcar. Siguiendo hacia el mar está la praça General Tiburcio y, finalmente, la pequeña praia Vermelha, que se ganó ese nombre porque al atardecer los rayos de sol “pintan” la arena de color rojizo, debido a la composición de la arena.
Otra curiosidad: una estatua en homenaje al compositor polaco Fryderyk Chopin estuvo durante quince años en Cinelândia, en la plaza Floriano, frente al teatro municipal. En 1960 fue retirada y, después de pasar cuatro años en un depósito, la escultura del músico en pose pensativa fue reubicada frente a la playa Vermelha, mirando al mar.
Algunos pocos cariocas aseguran que, en el extremo norte de praia Vermelha, luego de un camino que bordea el mar, comienza una trilha que permite acceder al Morro de Urca sin demasiado esfuerzo. Habrá que probar.
Lo mejor: La tranquilidad. La vista de Botafogo y los innumerables barquitos en la ensenada. El incansable bondinho que sube y baja todo el tiempo a nuestras espaldas.
Lo peor: Las aguas turbias de sus playas. El deplorable estado del alguna vez majestuoso casino.
Cómo llegar:
Desde Copacabana, hay que tomar el 511 en avenida Nossa Senhora de Copacabana. También se puede llegar en Metrô, conectando con la Integração Expressa en la estación Botafogo, aunque sale más caro que el ómnibus. Desde Ipanema, hay que tomar el 511 en Visconde de Pirajá. Desde Leblon, también se puede tomar el 511 en Ataulfo de Paiva o el 512, que va por la misma calle pero dobla en Bartolomeu Mitre para pasar por detrás de la lagoa Rodrigo de Freitas.
Qué hay cerca?
►El bondinho del Pão de Açúcar.
►Botafogo.
►El aterro de Flamengo, algo más alejado hacia el norte.
►El shopping Rio Sul, detrás del morro de Babilônia.













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