No son pocos los que se echan en la arena de Rio de Janeiro con culpa. Es verdad que en la Cidade Maravilhosa hay mucho por hacer y siempre las vacaciones resultan exiguas, pero también es cierto que nadie quiere regresar sin el auténtico bronceado carioca. Para ellos, referencias de todas las playas cariocas, en un recorrido que va desde el oeste hasta el centro.
» Grumari
Está lejos de todo, a muchos kilómetros de las playas más populares, tanto que el turista suele creer que ya quedaron atrás los límites de la ciudad. Los aviones que llegan desde el sur ingresan por donde la Ciudad Maravillosa empieza a dejar de ser ciudad para convertirse en el Estado de Rio de Janeiro. La playa que aparece a la derecha de la ventanilla del avión es Grumarí, oculta tras la mata atlântica y sin locales comerciales, apenas vegetación, arena y mar. Llegar desde Ipanema es muy fácil: hay que cruzar Gávea, hacia el oeste, y seguir derecho por avenida Das Americas, hasta casi chocar contra el morro Da Ilha. Pero a nadie se le ocurriría ir en taxi, ya que puede salir más caro que unas vacaciones completas. El barrio es muy pequeño, tiene apenas 180 habitantes.
» Abricó
Foto: bakir al haitham / Flickr
Es la única playa nudista de la ciudad. La elección de esta playa para la práctica del naturismo no es casual: está rodeada de vegetación y grandes rocas, lo que garantiza privacidad y tranquilidad. Los días de semana es obligatorio no vestir prenda alguna (incluso para los vendedores ambulantes), mientras que las mujeres tienen permitido usar la parte de abajo de la malla sólo los sábados, domingos y feriados. Desde ya, curiosos, abstenerse. Se puede llegar desde Copacabana con las líneas de ómnibus 175 (Barra da Tijuca o Recreio), S020 (Recreio) y 382 (Piabas). Desde Barra Shopping, la línea 703 que va a Recreio dos Bandeirantes lleva hasta las proximidades de esta playa.
» Prainha
Foto: ssdorneles / Flickr
Comparte con Grumarí el Parque Ecológico Municipal Prainha, pero tiene mejores olas, por lo que es la elegida de los surfistas. También es la favorita del jet set carioca, ya que tiene algo más de lanchonetes e infraestructura, aunque conserva casi intacta su vegetación. Es pequeña y está rodeada de montañas. La mejor manera de llegar es en el Surf Bus, que sale de Largo de Machado (Flamengo) y cruza todas las playas del sur, con cuatro salidas entre las 7 y las 16.
» Macumba
Foto: ericsantos / Flickr
El nombre se lo debe a los descendientes de africanos que hacían prácticas de candomblé en la arena. Es una postal distinta, con la avenida costanera muy cerca del mar. Los fines de semana está repleta de surfistas y tampoco es aconsejable los días ventosos. Desde Ipanema llega la línea de colectivo S020 (R$2,10).
» Joatinga
Foto: Quasebart / Flickr
Quizás sea la playa mejor escondida de Rio. No hay lanchonetes ni vendedores. No llegan los colectivos y encontrarla viajando en auto es tarea de conocedores. Está oculta tras condominios y hoteles, pero despliega naturaleza en estado puro.
» Recreio dos Bandeirantes
» Barra da Tijuca
Foto: Diego Pacheco / Flickr
Hay que tener cuidado: la mayoría de los colectivos que llegan hasta Barra pasan por avenida Das Américas, a más de diez cuadras de la playa. Pero no sólo es cuestión de caminar, ya que en algunos tramos el Parque Ecológico Marapendi impide llegar a la arena y en otras zonas es imposible el acceso debido a la gran cantidad de barrios privados. Pero el que llegue hasta avenida Sernambetiba (o Lúcio Costa) tendrá 18 kilómetros de arena sin interrupción. No es inusual encontrarse allí como se sentiría un náufrago, en completa soledad con el mar y la arena, aunque detrás se erijan los edificios más exclusivos de Rio.
» São Conrado
» Pepino
Foto: Diego Pacheco / Flickr
A sólo diez minutos de Ipanema se encuentran estas tranquilas playas. São Conrado también es el paraíso de los aventureros: se puede escalar el morro o lanzarse desde Pedra Bonita en parapente o ala delta, para aterrizar en la Praia do Pepino. A espaldas de los bañista emerge la Pedra da Gávea, el mayor bloque de roca junto al mar de todo el planeta. En São Conrado se instaló un hotel de la cadena Sheraton, que no reparó en un detalle: deben compartir la playa con los pobladores de la favela Vidigal (y hasta de la famosa Rocinha, un poco más alejada). Aunque la convivencia suele ser de lo más pacífica, quienes pueden pagar una habitación allí no están muy felices con sus vecinos.
» Leblon
» Ipanema
» Arpoador
Foto: Hernán Maglione
Las aguas más salvajes de Rio y las arenas más pobladas. Leblon, pegada al morro Dos Irmãos y la Pedra de Gávea, es frecuentada por los más jóvenes. Pasando el canal Jardim do Alah se convierte en Ipanema, un lugar ideal para la familia y las reuniones en la previa de las salidas nocturnas (principalmente en el Posto 9). Es la zona con más locales comerciales, bares y restaurantes de la ciudad, está a un paso de la imponente lagoa Rodrigo de Freitas y tiene un clima de distensión que no suele encontrarse en Copacabana. Al final, antes de llegar a Copa, está Arpoador, un lugar poco frecuentado por turistas, lo que probablemente la convierta en la playa más aconsejable del sur de la ciudad, más aún cuando cae la tarde, ya que se puede ver una increíble puesta de sol.
» Copacabana
» Leme
Foto: Hernán Maglione
¿Qué se puede agregar de Copacabana que no se haya dicho? La Princesinha do Atlântico es, sin dudas, la más popular. Icono de Rio de Janeiro junto con sus veredas de diseños ondulantes, es muy cosmopolita y suele ser denostada por muchos cariocas. A fin de año, cerca de dos millones de personas se reunen para celebrar Réveillon, entre antiguos rituales y veinte minutos de fuegos articiales. Entre avenida Princesa Isabel y el Pão de Açúcar está Leme, un poco más tranquila pero igualmente superpoblada de turistas extranjeros.
» Vermelha
Foto: mich-tipps.de / Flickr
Está en la base del Pão de Açúcar. Sus aguas son tranquilas y es un lugar ideal, pero por culpa de la polución no es aconsejable bañarse aquí. Entonces habrá que tomar sol, ver subir y bajar el bondinho, y comer en alguno de sus restaurantes.
» Botafogo
» Flamengo
Foto: Pablo Carballada / Flickr
Las últimas playas antes del centro. Están rodeadas de parques y son elegidas por centenares de deportistas, pero aquí también las aguas contaminadas por los residuos cloacales impiden bañarse en el mar en determinados horarios. Es habitual ver pasar aviones a muy baja altura, debido a su proximidad con el aeropuerto Santos Dumont. Las arenas de Botafogo también se utilizan para montar escenarios desde los que se ofrecen multitudinarios conciertos.
Algunos consejos
Apenas cinco sugerencias para los que decidan hacer vida de playa en Rio:
» Hay que llevar lo imprescindible: como en cualquier ciudad importante del mundo, es común que ladrones y arrebatadores estén a la espera de un descuido. Los que van sin compañía no llevan mucho más que una malla y una remera.
» No hay que asustarse ante cada carioca que se acerque. La mayoría de ellos son muy sociables y eligen la playa para pasar el día y conversar con cualquiera que se cruce. Es una buena oportunidad para conocer a la gente del lugar y aprender algún secreto sobre Rio de Janeiro.
» El primer día de sol, antes de pisar la arena conviene tomarse todo el tiempo que sea necesario para resguardar cada rincón de la piel con bronceador o protector solar. Las zonas de cuerpo que no estén bien protegidas quedarán marcadas a fuego hasta las próximas vacaciones, sin exagerar.
» No hay que temer a las nubes. Es habitual que los días más nublados, en cuestión de minutos se conviertan en la jornada ideal para tomar sol y bañarse en el mar. También son comunes las lluvias pasajeras; la mayoría de los cariocas elige un lanchonete o un restaurante para esperar. Y si el sol no regresa, un chope gelado siempre es buena compañía.
» No es necesario llevar mucho dinero a la playa. Los vendedores ambulantes (en Copa e Ipanema se cuentan de a miles) ofrecen gaseosas, agua mineral y hasta biscoitos por dos reales o menos. Pero también hay que pensar que, quizás, un chapuzón en el mar estimule el apetito y, antes de regresar al hotel, los restaurantes de la costanera se transformen en una tentación incontenible. Y, por qué no, quizás un vendedor tenga muy baratos esos lentes de sol que estábamos buscando, o un pareo con el dibujo de las veredas de Copacabana… En todo caso, si la idea es estar prevenido, hay que recordar que en Brasil tienen billetes de diez reales que soportan un baño en el mar, ya que son de plástico. Claro que sí, los brasileños tienen todo previsto para poder disfrutar la vida sin preocupaciones.


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porfabor pongan fots de verdad.
¿Fotos de verdad? ¿Estas son de mentira?
Somehow i missed the point. Probably lost in translation
Anyway … nice blog to visit.
cheers, Anagrammatize!!
Thanx anyway, Anagrammatize… should I traslate the site?
Hola Zamba.
Por aca pongo un link de mi galeria en Flickr con algunas de las fotos del viaje. De pronto le sirvan a alguien.
http://www.flickr.com/photos/omard/tags/brasil/
Aunque yo no pude aprovechar mucho la playa, el clima no ayudó en esos dias.
.
PD: Vi que eres amigo de Claudio Hermes en Flickr. Un carioca muy simpatico y una verdadera joya su galeria de la ciudad.
Hola Zamba,
¿tenés un mail personal o te puedo escribir aca?
Gracias!!
Alan
Si es algo útil para el blog podés postear acá, sino podés escribirme a hmaglione10@gmail.com